Monday, July 24, 2017

Pecan Grove Cemetery, un lugar de historias especiales en Texas


Cada tanto me gusta explorar “el patio trasero” porque siempre encuentro algo interesante. En este caso, es Pecan Grove, el primer cementerio de McKinney, una ciudad que queda a 15 minutos de casa y cuyo casco histórico me encanta.

No se asusten por la palabra cementerio, a mí tampoco me gusta lo morboso, pero me resulta interesante la historia – y las historias – encerradas (¿enterradas?) en un cementerio histórico como este.

Autor: Ana Astri de O’Reilly - apuntesideasimagenes.com (*)

Pecan Grove fue establecido en 1870 como un emprendimiento privado. Investigando, leí que los cementerios rurales, con su grandes extensiones y arboledas, era un lugar de recreación antes de que se crearan los jardines botánicos o museos de arte, por ejemplo. La gente iba a la iglesia los domingos y después, hacia un picnic en el cementerio. Según parece, la vida de los pioneros era tan dura que estaban en contacto permanente con la muerte y la tomaban como algo natural e inevitable. ¿Por qué no pasarla bien mientras estamos en esta tierra?

Además de pioneros y políticos, en Pecan Grove descansan los restos de 776 veteranos desde la Guerra con México (1846-1848) en adelante. Comparto alguna de las historias que logré averiguar a partir de los nombres en las lápidas. Sobre todo, soldados del ejército confederado, que luchó por defender los derechos de los estados de sur contra la Unión del Norte en la Guerra de Secesión entre 1861 y 1865.

James W. Throckmorton (1825-1894). Fue congresista y gobernador de Texas. Luchó como voluntario en la Guerra contra México, pero debido a su mala salud, fue reasignado como asistente de cirujano con los Texas Rangers. Más tarde, participó en la Guerra de Secesión (1861-1865) en el 6to Regimiento de Caballería de Texas. 

Términos como Texas Rangers me hacen caer en la cuenta de que cosas así existieron en la realidad y no solo en las películas. “Throckmorton, Texas Ranger” protagonizada por Chuck Norris, ¿se imaginan?

George Quesenbury peleó en la Guerra de Cuba de 1898, en la que participó EEUU a pedido de Cuba para poder quitarse a los españoles de encima. Lo curioso es que Ramón Nogués, mi bisabuelo materno, peleó en esa misma guerra, pero del lado español. ¿Se habrán cruzado George y Ramón?

La historia más fascinante de todas es la de Marjorie Fuller. Si la ves en una película, no la crees. Marjorie nació en China en 1923 de padre estadounidense y madre china de familia polaca. La historia empieza complicada. El padre las abandonó y avisó en la embajada que su primera esposa se había muerto para poder casarse otra vez. Marjorie resultó ser una apátrida porque ni EEUU ni China reconocieron su ciudadanía.

En 1956, el régimen de Mao apresó a Marjorie y a su madre en un raid y las envió a un campamento de trabajos forzados. A principios de los 80, las mandaron a un hogar de ancianos, donde también vivieron en condiciones deplorables y seguían siendo prisioneras. A mediados de los 90, un universitario estadounidense fue a trabajar a China y un colega le comentó acerca de la prisionera de guerra americana. Fue a verla y le prometió que la iba a llevar de vuelta a EEUU. 


Escribió cartas al ministerio de defensa, al ministerio del interior y organizaciones femeninas, pero nadie le prestó atención. Hasta que le escribió al multimillonario texano Ross Perot, que alguna vez fue candidato independiente a presidente y fundador de EDS. Perot tomó cartas en el asunto, convenció a un senador de Utah para que lo ayudara y juntos ejercieron su influencia sobre el gobierno. En 1995, después de varios meses de negociaciones delicadas, Marjorie finalmente viajó a la patria que nunca había conocido y que hasta ese momento la había rechazado. Falleció en 2006.

(*) Encuentre más del mismo autor en apuntesideasimagenes.com. Artículo amparado con Licencia Creative Commons reconocimiento 2.5.

Tuesday, July 11, 2017

¿Conoce el tesoro bajo el suelo del centro de Houston?

Propios y extraños se sorprenden al descubrir la variedad de tiendas y servicios que se ofrecen en los pasadizos subterráneos del centro de la ciudad.
A simple vista la existencia de los túneles no es evidente, ya que en la calle no hay letreros que los anuncie o provean dirección. Solo el edificio Wells Fargo Plaza ofrece acceso directo desde la calle; de otra manera se debe entrar por uno de los 83 edificios que están conectados al complejo de pasadizos.

Veinte pies abajo se encuentra un conjunto de tiendas, restaurantes, boutiques, bancos, peluquerías, farmacias, joyerías y tintorerías que se extienden en un recorrido de unas 7 millas.

Los subterráneos son una especie de leyenda urbana para los residentes de la ciudad, muchos de los cuales jamás han oído hablar de ellos, o si lo han hecho, no alcanzan a imaginarse cómo son.

Vida bajo el suelo

Pero los que sí los conocen a la perfección son los miles de empleados que trabajan en las oficinas del centro.

Con sus afanes y carreras, los trabajadores recurren a la comodidad del túnel para encargarse de sus asuntos sin tener que salir a la calle a enfrentar el característico clima de nuestra ciudad, que bien los podría dejar empapados por una lluvia inesperada o bañados en sudor por el pegajoso calor.

Así lo atestigua Joe Wilkins, quien ha trabajado en el centro por más de 30 años y dice conocer los túneles como la palma de su mano.

“Me pueden decir ratón del túnel. Conozco bien los pasajes del túnel y en realidad me encantan”, aseguró.

¿Dónde está la gente?

Esta es una pregunta que le hacen muy a menudo a la guía turística Sandra Lord cuando recorre las calles del centro.

La señora del túnel, conocida así por sus 25 años de experiencia guiando turistas por el sistema de túneles, asegura que tanto extranjeros como locales quedan sorprendidos con los túneles subterráneos. “Cada semana, no falta quien me diga: ‘He vivido aquí toda mi vida y no sabía que los túneles existían”, dijo Lord.

La experta en atracciones turísticas de la ciudad asegura que los túneles son el secreto mejor guardado de Houston y atribuye su anonimato a la falta de promoción.

“Como no hay un dueño absoluto de los túneles, nadie lo promueve, así que nadie sabe de ellos”, dijo Lord.

Cada edificio maneja la parte del túnel que está debajo de ellos, y esto le da una gran variedad al diseño y arquitectura. Basta con observar el cambio en el color de las paredes y el diseño de los establecimientos para darse cuenta que se está pasando por otro edificio.

Veinte pies abajo se encuentra un conjunto de tiendas, restaurantes, boutiques, bancos, peluquerías, farmacias, joyerías y tintorerías que se extienden en un recorrido de unas 7 millas.
El recorrido por los túneles subterráneos es una experiencia única que permite conocer más a fondo el corazón de la ciudad. El público los puede visitar con tranquilidad ya que cuentan con amplia seguridad. Los túneles están abiertos de 6 de la manan a 6 de la tarde de lunes a viernes.

Un artículo original de Yanet Pintor (yanet@semananews.com / Twitter @YanetPintor) en semananews.com.